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VOTEMOS CON RESPONSABILIDAD – El Papel de la Iglesia en la vida política

El mandamiento de Cristo a amar a nuestro prójimo se extiende más allá de las relaciones individuales a todas las relaciones humanas, desde la familia hasta toda la comunidad. Jesús vino “para llevar la buena noticia a los pobres…anunciar libertad a los presos…dar vista a los ciegos; [y] a poner en libertad a los oprimidos” (Lucas 4,18). Su ejemplo y sus palabras nos invitan a hacer actos individuales de caridad. También nos mueven a la comprensión y a la acción en una escala más amplia, una que necesariamente envuelve a las instituciones y a las estructuras de la sociedad, la economía y la política.

“La política, tan denigrada, es una altísima vocación, es una de las formas más preciosas de la caridad, porque busca el bien común”. Cf.Papa Francisco, Evangelii Gaudium, No. 205

Con frecuencia, hay confusión y controversia sobre el significado de la separación de la Iglesia y el Estado y sobre la participación de grupos religiosos en la vida política. Algunos buscan excluir los puntos de vista religiosos de las discusiones públicas, hasta señalándolos como un peligro para la igualdad y la libertad. Sin embargo, la expresión religiosa genuina garantiza la libertad auténtica, alimentando un respeto mutuo entre los miembros de nuestra sociedad. Es la responsabilidad del estado construir una sociedad justa para su pueblo. No obstante, la Iglesia juega un papel en la promoción y el logro de la justicia y de la protección del bien común. La Iglesia se envuelve en la política y en las cuestiones de la política pública de una manera no partidista.

Es contraproducente para la Iglesia ser o aún aparecer que es partidista dada las muchas cuestiones de la vida y de la dignidad por las que tiene que abogar. Si la Iglesia se alineara con un partido, no podría hablarle a la sociedad entera.

La Iglesia ofrece una serie de principios imperecederos y tenemos que poder profesárselos a todos. Esta clase de participación no envuelve pruebas religiosas para los candidatos, ni decirle a la gente por quién deben o no deben votar. Más bien, la Iglesia se une al debate público para compartir su experiencia en servir a los que no tienen poder y elevar las dimensiones morales de las cuestiones públicas.

Mediante la defensa de su doctrina social a través de la educación y del argumento racional, la Iglesia busca formar, de una manera apropiada, tanto la conciencia de aquéllos envueltos activamente en la vida política como la del electorado.

El católico y las elecciones

Los laicos están llamados a participar en primera persona en la transformación del mundo según Cristo viviendo la identidad cristiana en medio del mundo[1].

El proceso electoral es el momento adecuado para hacer nuestra fe nos ayude a descubrir cómo debemos ejercer nuestro derecho al voto. Siendo fieles a Cristo, descubrimos un guía en los valores que brotan de la humanidad renovada por Él.

El seguimiento de Cristo nos descubre una ética objetiva, racional y respetuosa. Frente a las elecciones, nuestra conciencia necesita hacer un triple ejercicio para saber «por quién votar»:

  • Tomar en cuenta el ideal de vida que buscamos como cristianos
  • Descubrir el mal y su gravedad donde lo hallemos;
  • Realizar todo el bien que podamos en las circunstancias en las que vivimos.

Como católicos debemos ir a votar con toda seriedad, tomando en cuenta que hay valores que están fuera de cualquier negocio.

«La democracia no se sustenta sin la verdad. Verdad y libertad, o bien van juntas o juntas perecen miserablemente» (San Juan Pablo II)

Reflexionar sobre los grandes problemas de Nuestra Sociedad y sus Posibles Soluciones

Mediante un proceso de reflexión que nos ubique responsablemente ante las próximas elecciones.

Ver nuestra realidad con Criterios Creyentes y éticos

Queremos mirar nuestra realidad con ojos de fe, en este momento electoral, teniendo en cuenta lo que nos dicen nuestros Obispos «Nuestros partidos políticos tienen permanentes debilidades: partidos electoreros, expertos en promesas y flojos en cumplimientos, penetrados por financistas no siempre limpios y con compromisos de principios que no quedan claros a sus electores»[2]

Aplicar esos Criterios a la hora de Votar

No podemos votar dejándonos llevar por la propaganda de los partidos o por los beneficios personales que pensamos sacar de tal o cual electo. Tenemos que aplicar criterios creyentes y éticos de los programas que proponen. Para lo cual, lo primero que debemos conocer es si tienen programa de gobierno y cuál es.

“La Existencia de programas de gobierno deberían de ser una demanda ciudadana, así como el compromiso concreto con los principios básicos de respetar la vida, que son pilares de nuestra arquitectura constitucional”[3]

Los candidatos son los ciudadanos que aspiran a un puesto de elección popular. Te damos algunas sugerencias para analizar el perfil de los candidatos para elegir responsablemente en las elecciones próximas:

  • Que sea honesto y transparente.
  • Que muestre coherencia de vida y se conozcan sus valores y costumbres.
  • Que sea empático y solidario
  • Que conozca nuestras necesidades, no solo lo que otros les dicen.
  • Que tengan propuestas claras, objetivas y realistas.
  • Que tengan propuestas que ayuden principalmente a los más desfavorecidos y marginados.
  • Que tenga la preparación académica necesaria para el cargo al que aspira.
  • Que trabaje por la reconciliación y la Justicia, aplicando fielmente los acuerdos de Paz.
  • Que trabajen por el progreso integral y el bien común, comenzando por los más desfavorecidos
  • Que defienda la vida en todo su arco , desde su concepción hasta su fin natural.
  • Que trabaje por la promoción y organización de la sociedad Civil.

PERMANECER VIGILANTES (Auditoria Social)

Con el voto no se acaba nuestra participación en la vida política, como pudieran querer algunos candidatos: algunos pretenden sólo ser electos, para obrar después a su antojo. Es preciso  y controlar a quienes salgan elegidos, para que cumplan sus promesas realmente…, y no toso se quede en vana palabrería.

Jesús les dijo: “los reyes de las naciones los gobiernan como dueños, y los mismos que las oprimen se hacen llamar bienhechores. Pero no será así entre ustedes. Al contrario, el más importante entre ustedes debe portarse como si fuera el último, y el que manda, como si fuera el que sirve.
Porque ¿quién es más importante: el que está a la mesa o el que está sirviendo? El que está sentado, por supuesto. Y sin embargo, yo estoy entre ustedes como el que sirve”» (Lc 22,25-27

Artículo tomado de la Diócesis de Escuintla.”Rema mar adentro, echa las redes para pescar”


[1] Cf. Declaración de los Obispos de Guatemala,8 de Mayo 2007

[2] Cf. Declaración de los Obispos de Guatemala,8 de Mayo 2007

[3] Declaración de los Obispos de Guatemala,8 de Mayo 2007

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